"Jane" (Open Claw) ahora se comunica con Spreaker, puedo grabar un audio y subirlo desde Telegram, "ella" se ocupará de títulos, descripción, de todo.... esto es BRUTAL.... le he puesto la api de Spreaker (ella me guió en el proceso): Hecho. Estoy fibrilando.
Hoy hemos dado un salto brutal en la automatización y gestión del podcast. He integrado a Jane, mi asistente de inteligencia artificial basada en OpenClaw, directamente con el corazón de Spreaker a través de su API oficial. ¿Cómo lo hemos hecho? Configurando un flujo de autorización segura (OAuth2) que le permite a la IA conectarse a los servidores, validar tokens y mapear los identificadores de todos mis programas sin necesidad de exponer contraseñas ni depender de interfaces web. Es código hablando con código.
Lo que esto significa para la movilidad es absoluto. Ahora mismo, el cuello de botella de publicar ha desaparecido: puedo estar caminando por la calle, grabar una reflexión directamente desde el móvil y, con un simple mensaje de texto en Telegram, decirle a mi asistente que coja ese audio, le asigne un título y lo deje programado en Spreaker para el próximo martes. Cero fricción, 100% desde la palma de la mano.
Pero la verdadera locura viene cuando unes estas altas capacidades cognitivas de la IA con la programación local. El objetivo ahora es conectar este sistema con mis scripts de Python para edición de audio. El flujo de trabajo definitivo será: grabar en movilidad, enviar el archivo a mi servidor local donde la IA ejecuta los scripts para limpiar el ruido, normalizar niveles y añadir las sintonías, y que acto seguido sea ella misma quien empaquete el mp3, redacte las notas del episodio y lo inyecte vía API en Spreaker. Un ecosistema ciberpunk donde la inteligencia artificial no solo asiste, sino que orquesta todo el trabajo pesado para que yo solo tenga que preocuparme de una cosa: encender el micro y hablar.
Hoy he tenido una de esas experiencias tecnológicas que me recuerdan por qué sigo disfrutando tanto delante de un ordenador después de tantos años. Todo empezó casi por curiosidad, instalando OpenClaw, una herramienta orientada a crear agentes de inteligencia artificial capaces de interactuar con el sistema, automatizar tareas y conectarse con servicios externos. Pensé que sería “otra prueba más”, uno de esos experimentos que uno hace un rato por la tarde y luego deja olvidados en una carpeta. Pero la cosa terminó siendo bastante más interesante.
La instalación, eso sí, fue cualquier cosa menos sencilla. Hubo momentos en los que parecía que nada quería arrancar. Problemas con la versión de Node, Docker que no estaba instalado, servicios internos llamados “gateway” que se negaban a funcionar… la típica sensación de estar intentando arrancar una nave espacial hecha con piezas de distintos fabricantes y documentación escrita a medias. Durante un buen rato tuve esa impresión tan conocida por cualquiera que trastee con tecnología: no sabes si estás a dos minutos de conseguirlo o de romper algo definitivamente.
Poco a poco todo empezó a encajar. Primero Docker, después el gateway interno de OpenClaw, luego la conexión con Gemini y finalmente Telegram. Y ahí fue donde tuve uno de esos pequeños momentos que hacen que todo el esfuerzo merezca la pena. De repente estaba hablando desde Telegram con un agente de IA que estaba funcionando en mi propio ordenador. No en una web, no dentro de una aplicación cerrada, sino en mi máquina, usando mis recursos y conectado a herramientas reales.
Creo que la primera vez que uno ve funcionar algo así entiende que estamos entrando en una etapa diferente de la informática personal. Ya no se trata simplemente de “usar ChatGPT” o abrir una página web. Empieza a parecerse más a tener una infraestructura de inteligencia artificial propia, algo que vive en tu ordenador y que puedes adaptar a tus necesidades.
La cosa se volvió todavía más interesante cuando decidí integrarlo con Obsidian. Llevo tiempo buscando una forma cómoda de organizar notas, ideas, proyectos y diarios personales sin depender demasiado de plataformas cerradas. Así que creé una bóveda sincronizada con OneDrive y empecé a darle instrucciones al agente para que organizara automáticamente notas, artículos, tareas, ideas para podcasts y entradas de diario.
Y ahí tuve otra sensación curiosa: por primera vez veía una integración realmente práctica entre inteligencia artificial y gestión del conocimiento personal. Poder escribir desde Telegram algo como “guarda esta idea para un artículo” o “añade esto al diario de hoy” y que el sistema cree automáticamente archivos Markdown organizados dentro de Obsidian resulta sorprendentemente satisfactorio. Todo queda en local, sincronizado, editable y bajo mi control.
Lo interesante es que esto no requiere ya un laboratorio lleno de servidores ni conocimientos de ingeniería avanzada. Con un ordenador razonablemente potente, algo de paciencia y muchas ganas de experimentar, hoy es posible montar en casa sistemas que hace pocos años parecían ciencia ficción. En mi caso estoy utilizando un Ryzen 7 con una gráfica relativamente moderna, y eso ya permite ejecutar modelos locales de inteligencia artificial bastante serios.
De hecho, mientras configuraba OpenClaw empecé también a probar modelos locales con Ollama. Ahí es cuando realmente cambia la perspectiva. Descargas un modelo de varios gigas, lo ejecutas en tu propio equipo y descubres que puedes conversar con una IA sin depender de servicios externos ni consumir créditos en la nube. No es perfecto, ni tiene la calidad de los modelos más grandes de OpenAI o Gemini, pero funciona. Y funciona sorprendentemente bien.
Uno de los momentos más surrealistas de toda esta experiencia llegó cuando conseguí que el sistema enviara automáticamente mensajes de WhatsApp a mi esposa con información sobre próximos eventos del calendario. Ahí es cuando realmente empiezas a entender hacia dónde puede evolucionar todo esto. Y claro, la cabeza empieza inmediatamente a imaginar posibilidades. Porque ahora mismo esto no deja de ser el principio. Tengo muchas herramientas en Python que he ido desarrollando durante años para creación de contenido: scripts para edición de audio de podcasts, automatización de vídeo, extracción y resumen de noticias, generación de textos, conversión a voz y distintos sistemas de publicación. La idea de poder integrar todo eso bajo un mismo agente y controlarlo desde OpenClaw, incluso desde Telegram o el móvil, empieza a resultar tremendamente atractiva. Ya no se trataría solo de usar una IA para conversar, sino de convertirla en una especie de centro operativo personal capaz de coordinar herramientas reales de trabajo creativo.
Y sinceramente, hacía tiempo que una tecnología no conseguía despertarme esta mezcla de curiosidad, frustración y entusiasmo al mismo tiempo.
Consigue tu SIM de Datos de Simyo y apoya a Vidas en red:
Por si alguien quiere experimentar con todo este ecosistema de agentes IA, automatización y modelos locales, dejo aquí algunos de los servicios y herramientas que he utilizado durante estas pruebas.
OpenClaw
Sistema de agentes de inteligencia artificial orientado a automatización, herramientas y control local.
Ollama
Plataforma para ejecutar modelos de inteligencia artificial en local utilizando tu propia CPU y GPU.
Obsidian
Aplicación de notas y conocimiento personal basada en archivos Markdown locales.
Docker Desktop
Entorno de contenedores necesario para ejecutar parte de la infraestructura de OpenClaw.
BotFather
Herramienta oficial de Telegram para crear y administrar bots.
UltraMsg
Servicio para integrar WhatsApp en automatizaciones y flujos IA.
Google AI Studio
Portal desde el que generar claves API y acceder a Gemini.
Tavily
Motor de búsqueda especializado en agentes IA y automatización inteligente.
Tutorial OpenClaw + Ollama
Guía oficial para ejecutar OpenClaw utilizando modelos locales mediante Ollama.
ESTO LO CAMBIA TODO. La sensación que tengo después de todo esto es que estamos entrando en una etapa nueva de la informática personal. Una etapa donde cada vez más gente tendrá sus propios agentes IA funcionando en casa, conectados a sus notas, calendarios, automatizaciones y herramientas cotidianas.
No me sentía así desde mis tiempos de Linux. Pero esto me está dando mucho más fuerte.
Soy muy aficionado a la marca Rhodia, me parecen cuadernos muy elegantes con una calidad de papel realmente buena. Este formato no resulta utilizar mucho pero me resulta muy cómodo ya que no tiene espirales molestos a los lados que toquen con la mano que escribe. Las hojas son fácilmente separables y es lo suficientemente portátil como para tener una gran superficie de escritura y poder llevarlo a todos lados.
(Escrito y publicado desde mi Xiaomi 15T Pro, recuperando la movilidad... desde mi casa).
Usando la tablet Samsung como dispositivo único, o casi
Llevo más de una semana utilizando a diario mi tablet Samsung. Principalmente en la he estado utilizando como ordenador de sobremesa ya que cada mañana aparta un tiempo para leer la Biblia y tomar notas de mis reflexiones sobre lo que he leído. Para ello le conecto un teclado bluetooth, y con eso trabajo. También recientemente he estado utilizandola como soporte para leer mis notas en las distintas charlas que suelo dar. Su enorme de pantalla y su conectividad me permiten tanto echar un rápido vistazo al bosquejo como conectarme en movilidad y disfrutar de los servicios de Internet. Hasta hace poco cuando más utilizaba la tablet era en verano pero tengo que reconocer que es tremendamente útil como dispositivo de productividad hasta el punto que está arrinconando al iPad M1 y a la Surface. Los aspectos en los que la tablet gana es en el sistema operativo, en la conectividad 5G y en algunas utilidades específicas como por ejemplo a la hora de trabajar con ficheros PDF y la aplicación de Samsung notes que realmente buena. En la foto que os comparto podéis ver cómo la estoy utilizando en movilidad mientras que estoy repasando la clase de la gente que se está preparando para el bautismo. Y un escenario bastante habitual es tener la pantalla dividida y a un lado la aplicación de la Biblia y al otro lado Google keep para tomar notas. Como tengo whatsapp instalado esas notas que he tomado luego las paso a una pequeña comunidad de WhatsApp donde comparto mis reflexiones bíblicas y también la subo a mi blog. Esto es algo que me resulta bastante sencillo y que me simplifica muchísimo el trabajo. Así que me estoy descubriendo que muchos días tengo el PC apagado.
Es verdad que por su tamaño no es muy cómodo utilizarlo por ejemplo en la cama ya que en la cama me gusta más leer con el iPad Mini. Pero para todo lo demás su enorme pantalla me permite trabajar en multitarea de forma sumamente cómoda.
Ayer completamos la mudanza de mi madre de forma bastante satisfactoria. Si bien es cierto que es una mudanza más pequeña ya que se trata de prácticamente una habitación que es donde vivía mi madre en mi casa durante estos dos últimos años y el salón a un apartamento de una habitación en el barrio. Su nueva vivienda es bastante accesible y de hecho además de ascensores no tienen ni un solo escalón incluso tiene dos pequeñas rampas para acceso. Cuando pensábamos que ya habíamos terminado y estábamos mi esposa y yo comiendo en el bar de abajo mi madre me hizo una videollamada, esto es algo típico de todas las personas mayores que solo hacen videollamadas, para decirme con urgencia que subiera a su piso. La forma en la que me lo dijo me hizo pensar que se trataba de algo realmente serio. Cuando subí me acercaba por el pasillo noté el olor a quemado y entonces comencé a preocuparme ya que pensé que el olor debía de venir del piso de mi madre. Estaba en lo cierto. Cuando abrí la puerta noté el fuerte olor a plástico quemado y a mi madre fregando. Lo que había ocurrido es que un calefactor muy antiguo comenzó a arder y mi madre no tuvo mejor idea que echarle agua. Si , agua a un aparato eléctrico conectado a la red. Como el fuego no se apagaba optó por echarle una manta sintética pensando que así se sofocaría el fuego como si fuera una sartén con aceite que arde. Gracias a Dios no ocurrió nada ni hubo el más mínimo daño, ni la pared ni el suelo se vieron afectados.
Ese fue el día cero. Hoy domingo me dispuse para ir temprano a la Iglesia ya que tenía un discipulado con dos jóvenes a las nueve y media. Llegué en autobús y a que mi esposa necesitaba el coche y nada más llegar me llama mi esposa para decirme que mi madre se había hecho un corte en la mano que seguramente necesitaba puntos de sutura. Las dos fueron al centro de salud que tiene urgencias pero que por lo visto no cosen a nadie así que tuve que volverme para acompañar a mi madre a los servicios hospitalarios de urgencia donde hemos pasado la mañana entera entre una radiografía y la sutura. Como siempre tremendamente agradecido a los profesionales que nos cuidan con suma diligencia y seguramente ni todos los medios ni el salario que merecen.
Apenas han pasado veinticuatro horas y ya hemos tenido dos percances y aunque mirándolo de manera fría son puramente accidentales, es inevitable pensar hasta qué punto mi madre puede desempeñarse sola. Siendo ecuánime mi madre ha estado sola en mi casa y no le ha ocurrido nada, en cualquier caso toca hacerle un marcaje estrecho. Y siendo objetivos también quiero pensar que este es el mejor escenario ya que si mi madre siguiera viviendo en Granada no tendría ni los recursos ni la posibilidad de poder atenderla.
Este es uno de los cuadernos que tengo insertos en mi cuaderno de viajes. Este en concreto lo dedicó a tomar notas de las predicaciones de la Iglesia. Aunque también me permite hacer caricaturas del predicador y seguir mis pensamientos disgresivos que me ayudan a asimilar lo que estoy oyendo.