26/4/17

El día que perdí a alguien que amé




Desde que uno es niño, oye hablar de entierros. Pero todos los que se mueren son personas con las que no hay apenas vínculos emocionales. Vecinos, parientes lejanos. Pero llega un día en el que muere alguien al que quieres.

La primera persona que se me murió y que amaba fue mi tia Mercedes. Cuando llegué a Madrid mi madre me dijo que tenía que visitar a una tía abuela. Resulta que esa tia abuela, casada con un hermano de mi abuelo, era toda una institución. Los Martes reunía a todos sus sobrinos y los invitaba a comer un cocido madrileño clásico, no como lo hacemos los andaluces, sino como lo hacen los madrileños castizos, un cocido en tres partes, primero la sopa de fideos, luego los garbanzos con cominos, y por último la carne. Aquella comida familiar era. Muy divertida, con discusiones sobre los temas más peregrinos. Me presenté en aquella casa desconocida, llena de completos desconocidos, y en poco tiempo me hicieron sentir parte de la familia. Cada martes era un tiempo de familia especial. En medio de aquella ciudad inmensa, lejos de mis hermanos, de mi novia, de mis amigos, me sentía bienvenido y amado.

Mi tia Mercedes era una anfitriona excelente, buena conversadora y con buen humor. Además, a pesar de los muchos años que sumaba, era una mujer con la mente joven, sin prejuicios y abierta. Una de sus sobrinas tenía un novio melenudo y buena persona que era un metalero, no sólo en su indumentaria, sus amigos eran otros melenudos con cazadoras vaqueras llenas de motivos metaleros, e iban a bares donde se escuchaba heavy metal. Un día mi tia se presentó en el bar para conocer a los amigos del novio de su sobrina y ver aquel ambiente. Según me cuentan fue una velada muy agradable y los parroquianos del lugar disfrutaron de la conversación de mi tia. Ella no le daba importancia a aquello, pero a mí mi tía me fascinaba.

Después de tres años viviendo en Madrid hice planes para casarme y aquel martes llame a mi tía para presentarla a la que iba a ser mi esposa. Era un día feliz, de presentación en sociedad. Llame para confirmar la cita y una de mis tías con voz ahogada me dijo que mi tía Mercedes había muerto.

En ese momento se terminaron los planes de lo que iba a ser un día muy feliz. Supe que la pena que para siempre llevaría es que mi futura mujer, la mujer que tanto amo, nunca conocería a una persona excepcional.

Al día siguiente era el entierro. Mi hermano Jorge vino desde Granada para asistir llevando a dos de mis tías. Para el mi tía Mercedes era uno de tantos entierros a los que habíamos asistido de niños. Por lo que su ánimo era festivo. Cuando eres niño un entierro es como una boda, es un motivo de encuentro familiar que termina, al menos para los andaluces, en risas, chistes y alcohol. Yo no había hablado con el, y el no sabía lo importante que era para mí nuestra tia Mercedes. Por eso cuando salimos del responsos en su coche, un Mercedes muy llamativo, al momento del entierro, sus comentarios chistosos, que en otro momento me hubieran hecho mucha gracia, provocaron que estallara en un llanto incontenible e infantil. Mi hermano, sopreondido y avergonzado no supo más que decir, perdona, no sabia que ella fuera tan importante para ti.

La segunda escena que recuerdo tiene que ver después de la escena en el coche. Uno de mis primos segundos estaba casado con una chica de Taiwán, una asiática pequeña y frágil. Ella también era parte de aquellas felices comidas de familia. Y ella también, amaba entrañablemente a mi tía. Cuando aparcamos el coche y subimos por uno de esos pasillos del cementerio, la encontré en medio de aquella avenida, sola y completamente desolada. Absolutamente desolada. Me acerqué a ella. Tenía la cabeza agachada y lloraba en silencio. Mi instinto fue darle un abrazo, y fue entonces cuando enterró su cabeza en mi pecho como si fuera una niña pequeña y lloro desconsoladamente. Unos metros más adelante me encontré con su marido, su rostro estaba rojo de llanto, corrimos a darnos un abrazo. Me dijo: al menos tuviste un poco de tiempo para conocerla.
Y tenía razón, habían sido solo unos pocos meses. Pero más allá de aquella señora octogenaria, se escondía un espíritu joven y bondadoso que sabía atraernos a los jóvenes con su luz.

Han pasado veinte años casi. Como ocurre con aquellas personas que amas y se han ido, nunca las dejas de olvidar. Cada día que pasa se hacen más grandes, más queridas, y el recuerdo de las mismas se ennoblece más con el tiempo. Recuerdo que me gustaba llegar media hora antes de nuestra cita a comer porque me gustaba sentarme en la salita para conversar con mi tía Mercedes y jugar con la hija asiática de mi primo y su esposa taiwanesa. Quiero pensar que algo de ella queda en mi, y que quizás, si Dios me da vida y llego a convertirme en un ancianito octogenario, quizás no sea un viejo gruñón y malhumorado, sino un hombre bondadoso que atrae a otros con su luz, porque tuve un ejemplo vivo delante de mis ojos, y porque yo mismo me alimentaba, cada martes, de aquel amor cuyos vínculos viven más allá de la muerte. 

23/4/17

El virus del escritor

Aquellos que hemos sido inoculados con el virus del escritor, hemos sido infectados por una pulsión que no podemos controlar. El virus del escritor lleva consigo otras patologías, como la de la frustración. Frustración porque nunca terminarás ese libro, o (si me apuras) esa novela corta, que te dará la satisfacción de haber subido a esa montaña mental que es completar una obra.

Escribes porque no tienes otro remedio que hacerlo. Escribes por necesidad. A veces escribes porque tienes una imágen en la cabeza, una historia a medias, y no puedes hacer otra cosa que sacarla.

Esta tarde estaba conversando (virtualmente) con ese maestro del cyberpunk que es Jonathan, del magistral blog sobreviviendosinpc.tumblr.com, si no lo conoces no sé por qué no dejas de leer Vidas en red y te pones a leerlo. Te lo digo en serio. Me decía que estaba trabajando en un relato cyberpunk, un relato sobre vencer dificultades recurriendo al ingenio, sobre un mundo distópico en el que hay que buscarse la vida para acceder a la tecnología. Y terminaba su frase diciendo algo así como: "te dejo, ahora mismo estoy escribiendo furiosamente".

Me gustó esa expresión. Escribir furiosamente. Eso es escribir con pasión, pero también con el ansia del que quiere quitarse de encima algo que se le ha clavado en la mente y quiere soltarlo cuanto antes.
Hoy estaba escuchando al gran Hernan Casciari. Un contador de historias en toda regla. En concreto este vídeo.



Habla sobre el hecho de escribir y dice algunas verdades reveladoras. Una de ellas es que si quieres escribir Internet es la clave. Hoy Internet es el medio, como en su día el papel lo fue. Una cosa más: tienes que publicar algo en Internet todos los días, es algo que necesitas para tener cierta soltura. O como diría Stephen King, en su extraña y oculta sabiduría: "si eres bueno en algo, hazlo hasta que te sangren los dedos". No todos llegan a ese nivel de compromiso.

Lo segundo de lo que quiero hablaros es de algo que el señor Jonathan y un servidor compartimos y es nuestra completa, incondicional, férrea, fiel, fanática, e insobornable adhesión el Cyberpunk. El cyberpunk es más que una corriente dentro de la ciencia ficción. El Cyberpunk es una escuela de pensamiento. Es más que literatura, es vislumbrar un futuro que a nosotros nos parece cierto (aunque terrible) y buscar la solución en la tecnología, el ingenio, en la red, y en el código libre. Es un movimiento estético, pero también ético.

Para muchos de nosotros, los más viejos,  el Cyberpunk ha llegado a través de Blade runner. Para los más jóvenes, pero también para los viejos, el Cyberpunk nos ha llegado a través de "Ready Player One", nuestro documento fundacional. El Cyberpunk es una furgoneta en la que un chico que ha tenido mala suerte en la vida se conecta a Oasis y escapa de su realidad, hace amigos, crece como persona, lee, conoce, investiga y busca una salida. ¿No hay en esto una sutil ironía?. Internet se ha democratizado en buena medida. Muchos tienen acceso a la red, incluso aquellos que viven en situaciones de franca desigualdad, e Internet les permite salir de su realidad. Pero sólo serán unos pocos. La pena es que la mayoría mirarán porno, jugarán a juegos absurdos y perderán el tiempo en RRSS. Pero hay otros como mi admirado Lector, que buscarán libros en los que refugiarse. Habrá otros en los que la red será no sólo una vía de escape, sino una manera de encontrar la dignidad que merecen.

Vidas en red ha nacido para eso. Para ese chico que podía pagar su matrícula en la universidad de NY y dormía en la biblioteca. Para el poeta Charles, viviendo en la calle, pero encontrando la dignidad en sus poemas, escritos en su portátil y en aquellos sitios en los que podía encontrar acceso a la red. Para eso existe este humilde blog. Y esta República isleña.

¿Quien es el poeta Charles?
¿No has leído "Sin casa, pero con portátil"? un post que apareció en diarios tradicionales y que sienta las bases de Vidas en red. Puedes leerlo aquí.

19/4/17

Notas desde el metro

Post mobile.
Estoy con el accidentado Huawei M3. Se sigue apagando al tocarlo en algunos puntos, pero con la funda he mitigado ese fallo. Escribo con el Bloc de notas de serie y escucho una emisora en Tune In Radio. 

El nuevo trayecto tiene conexión móvil en todas las estaciones de metro. Leo el Blog de mi admirado Jonathan, el meek más grande vivo, el más ingenioso, además de un gran escritor. Podéis leer sus crónicas en: http://sobreviviendosinpc.tumblr.com no sólo escribe buenos post, también los adereza con excelentes e interesantes imágenes.

El Mediapad es un dispositivo extraordinario, buen precio y hardware de calidad. Un reemplazo del teléfono.
A mi lado todos viajan pegados a la pantalla. Móviles baratos y caros hacen lo mismo. Eso es democratización de la tecnología. Whatsapp, algún juego, algo de música. Da igual si tu móvil te costó mil Euros,o es un Samsung de gama media de doscientos.

18/4/17

Crónica de un viaje

Como ya he hecho en otras ocasiones os comparto las notas y reflexiones que escribí en mi viaje esta semana santa. Una larga disertación sobre tecnología, lo que he vivido esos días.

Puedes descargar los textos en este enlace.