10/1/19

Crónicas desde la Surface

Hoy me toca desplazarme, me voy a Valladolid. En mi equipaje va conmigo:

-la Surface Pro
-Batería externa
-Set de cables
-Cargador usb y replicador
-Novela de P. K. Dick “Podemos fabricarle”
-Kit de limpiado de gafas
-Xiaomi Mi Max 2

El viaje (esta vez) es en tren. ¡Cuantos recuerdos!, mi tren sale de la estación de Chamartín a las 8:00 am. Es un Avant, acostumbrado al vagón silencio de los trenes AVE esto es como la clase económica del Titanic llena de Irlandeses bailando. Pero hay enchufes. Una hora de viaje que pasa rápido. Entramos en bancos de niebla y el frío de Madrid pasa a ser el frío gélido de Valladolid. Ah, se me ha olvidado decir que conmigo también viaja la cámara Samsung S4 Zoom. Me he acostumbrado a venir con este dispositivo, al no estar conectado a Internet (modo avión) la batería dura días y días. Le puse una MicroSD de 64 Gb que va de maravilla, puedo grabar mi día a día incluyendo mis rutas de Google Maps.

Pasé toda la mañana en el despacho de un cliente dando asistencia técnica (casi cuatro horas de copia de seguridad), como tenía que seguir trabajando (a las 16:30 vuelvo) comí en un restaurante que me recomendó uno de los empleados de mi cliente, el Herbé (menú del día 13 Euros, y cocido completo en el menú). Para hacer tiempo me metí en una amplia cafetería con enchufes llamada “Sesentta” que es donde estoy ahora, escribiendo con la Surface. Desconfiando de Wifis ajenos (la cafetería lo tiene) estoy usando mi propio bono de datos, que nunca llego a agotar. Mientras me acercaba a la cafetería escuché un golpe muy fuerte, sonaba como si en una obra hubieran tirado un objeto grande. No, era un coche entre dos coches. Al parecer (y las imágenes en vídeo grabadas con la Zoom así lo corroboran) iban muy pegados sin guardar la distancia de seguridad. El impacto fue grande y el radiador comenzó a soltar vapor blanco formando una discreta humareda. En el poco tiempo que llevo de conductor ya he visto varios accidentes, y tanto los que he visto en M40 (unos cuantos), como los que he visto en carretera (dos) eran por personas que no guardaban una distancia prudencial, y que, seguramente, iban muy rápido. Luego editaré el vídeo, si me animo lo haré con la Surface, de camino.

Ahora son las 16:00, en media hora vuelven a abrir el despacho donde estoy trabajando y a las 18:30 sale mi tren con destino a Madrid. Y no puedo cambiarlo. Va a ser un poco algo contra reloj, aunque ya me quedan dos cosas que hacer, una relacionada con la red, y otra con el servicio de Mantenimiento.

El día se ha vuelto mucho más soleado, y ha dejado de hacer tanto frío. Si os preguntáis por qué no he venido en coche, la razón es sencilla: son dos horas de trayecto en coche, y 1 hora en tren. Y encima la estación está al lado del centro, más cómodo, y sin problemas de aparcamiento, que es el problema de las grandes ciudades. Estoy volviendo a ver “Cómo conocí a vuestra madre” voy por la temporada 4 y una de las cosas que se muestran muy claramente de la ciudad (Nueva York) es que es una estupidez tener un coche. Sencillamente no hay dónde meterlo. No es algo que pase en Madrid, al menos no en todas las partes de Madrid, pero sí en las zonas céntricas a ciertas horas. Los vehículos compartidos eléctricos suponen un gran alivio en ese sentido.

Menos mal que he encontrado esta cafetería. Estoy sentado al lado de un enchufe, pero la Surface está al 80% y mi batería externa podrá cargar mi Note 8 (el móvil más rápido en descargarse del mundo).

(A bordo del tren) Parece que mis andanzas en Valladolid no han terminado. Después de migrar dos aplicaciones al nuevo servidor (tarea que no suele llevar mucho, pero que en este caso sí, ha llevado mucho), de ponerlas en marcha en la red, de actualizarlas y de responder a algunas dudas… tengo que volver para dar un día completo de formación, ya que el tiempo se ha empleado en estas tareas. Menos mal que Valladolid es una ciudad muy accesible y que todo lo tengo a mano, ya que mi cliente está muy cerca de la estación.
Hablando de la estación, la empresa de automóviles SEAT ha montado un puesto de trabajo (mesas con enchufes) y acceso Wifi gratis. Te puedes registrar con un email inventado para que no te bombardeen con anuncios que no te interesan. He aprovechado para mandar un informe de mi actividad, y escribir dos correos de trabajo. Ahora mismo la batería de la Surface está al 64%. Recordad que estado tomando notas con OneNote de peticiones de mi cliente, y usándola en mis viajes y tiempo de descanso.
Ahora, desde mi asiento en el tren, acabo de pasar los datos desde la cámara Samsung Zoom S4 y los he copiado a la tarjeta microSD de 200 Gb que la Surface tiene en su ranura. Si quisiera, podría editar esos vídeos que he pasado de la cámara. Esta es una ventaja de la Surface, importar y manejar esos ficheros con mucha más sencillez, pudiendo editar el vídeo. En el fondo, la Surface es un portátil, no una Tablet, aunque se le parezca. Otra cosa que me gusta es que si por la razón que sea, estoy en un espacio más reducido, basta con quitar el teclado, o bien plegarlo hacia atrás, ganaría espacio, sobre todo si la estoy usando para consumir contenidos.
Por otro lado, la posibilidad de usar mis aplicaciones Windows, algunas de ellas irreemplazables (Audacity, software propietario de mi trabajo) hace que sea muy atractivo moverme con ella. En cuanto al peso, la verdad que no me supone nada pesada, frente a otros equipos (mi querido Lenovo de segunda mano, que junto con su cargador son un peso mayor que el conjunto Surfaca + Pen + cargador).
Toda la crónica del día de hoy la he estado grabando con esa cámara y luego editaré el vídeo para que podáis verlo.

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