10/5/26

Dia 0

Ayer completamos la mudanza de mi madre de forma bastante satisfactoria. Si bien es cierto que es una mudanza más pequeña ya que se trata de prácticamente una habitación que es donde vivía mi madre en mi casa durante estos dos últimos años y el salón a un apartamento de una habitación en el barrio. Su nueva vivienda es bastante accesible y de hecho además de ascensores no tienen ni un solo escalón incluso tiene dos pequeñas rampas para acceso. Cuando pensábamos que ya habíamos terminado y estábamos mi esposa y yo comiendo en el bar de abajo mi madre me hizo una videollamada, esto es algo típico de todas las personas mayores que solo hacen videollamadas, para decirme con urgencia que subiera a su piso. La forma en la que me lo dijo me hizo pensar que se trataba de algo realmente serio. Cuando subí me acercaba por el pasillo noté el olor a quemado y entonces comencé a preocuparme ya que pensé que el olor debía de venir del piso de mi madre. Estaba en lo cierto. Cuando abrí la puerta noté el fuerte olor a plástico quemado y a mi madre fregando. Lo que había ocurrido es que un calefactor muy antiguo comenzó a arder y mi madre no tuvo mejor idea que echarle agua. Si , agua a un aparato eléctrico conectado a la red. Como el fuego no se apagaba optó por echarle una manta sintética pensando que así se sofocaría el fuego como si fuera una sartén con aceite que arde. Gracias a Dios no ocurrió nada ni hubo el más mínimo daño, ni la pared ni el suelo se vieron afectados. 
Ese fue el día cero. Hoy domingo me dispuse para ir temprano a la Iglesia ya que tenía un discipulado con dos jóvenes a las nueve y media. Llegué en autobús y a que mi esposa necesitaba el coche y nada más llegar me llama mi esposa para decirme que mi madre se había hecho un corte en la mano que seguramente necesitaba puntos de sutura. Las dos fueron al centro de salud que tiene urgencias pero que por lo visto no cosen a nadie así que tuve que volverme para acompañar a mi madre a los servicios hospitalarios de urgencia donde hemos pasado la mañana entera entre una radiografía y la sutura. Como siempre tremendamente agradecido a los profesionales que nos cuidan con suma diligencia y seguramente ni todos los medios ni el salario que merecen. 
Apenas han pasado veinticuatro horas y ya hemos tenido dos percances y aunque mirándolo de manera fría son puramente accidentales, es inevitable pensar hasta qué punto mi madre puede desempeñarse sola. Siendo ecuánime mi madre ha estado sola en mi casa y no le ha ocurrido nada, en cualquier caso toca hacerle un marcaje estrecho. Y siendo objetivos también quiero pensar que este es el mejor escenario ya que si mi madre siguiera viviendo en Granada no tendría ni los recursos ni la posibilidad de poder atenderla.