"Jane" (Open Claw) ahora se comunica con Spreaker, puedo grabar un audio y subirlo desde Telegram, "ella" se ocupará de títulos, descripción, de todo.... esto es BRUTAL.... le he puesto la api de Spreaker (ella me guió en el proceso): Hecho. Estoy fibrilando.
Hoy hemos dado un salto brutal en la automatización y gestión del podcast. He integrado a Jane, mi asistente de inteligencia artificial basada en OpenClaw, directamente con el corazón de Spreaker a través de su API oficial. ¿Cómo lo hemos hecho? Configurando un flujo de autorización segura (OAuth2) que le permite a la IA conectarse a los servidores, validar tokens y mapear los identificadores de todos mis programas sin necesidad de exponer contraseñas ni depender de interfaces web. Es código hablando con código.
Lo que esto significa para la movilidad es absoluto. Ahora mismo, el cuello de botella de publicar ha desaparecido: puedo estar caminando por la calle, grabar una reflexión directamente desde el móvil y, con un simple mensaje de texto en Telegram, decirle a mi asistente que coja ese audio, le asigne un título y lo deje programado en Spreaker para el próximo martes. Cero fricción, 100% desde la palma de la mano.
Pero la verdadera locura viene cuando unes estas altas capacidades cognitivas de la IA con la programación local. El objetivo ahora es conectar este sistema con mis scripts de Python para edición de audio. El flujo de trabajo definitivo será: grabar en movilidad, enviar el archivo a mi servidor local donde la IA ejecuta los scripts para limpiar el ruido, normalizar niveles y añadir las sintonías, y que acto seguido sea ella misma quien empaquete el mp3, redacte las notas del episodio y lo inyecte vía API en Spreaker. Un ecosistema ciberpunk donde la inteligencia artificial no solo asiste, sino que orquesta todo el trabajo pesado para que yo solo tenga que preocuparme de una cosa: encender el micro y hablar.
Hoy he tenido una de esas experiencias tecnológicas que me recuerdan por qué sigo disfrutando tanto delante de un ordenador después de tantos años. Todo empezó casi por curiosidad, instalando OpenClaw, una herramienta orientada a crear agentes de inteligencia artificial capaces de interactuar con el sistema, automatizar tareas y conectarse con servicios externos. Pensé que sería “otra prueba más”, uno de esos experimentos que uno hace un rato por la tarde y luego deja olvidados en una carpeta. Pero la cosa terminó siendo bastante más interesante.
La instalación, eso sí, fue cualquier cosa menos sencilla. Hubo momentos en los que parecía que nada quería arrancar. Problemas con la versión de Node, Docker que no estaba instalado, servicios internos llamados “gateway” que se negaban a funcionar… la típica sensación de estar intentando arrancar una nave espacial hecha con piezas de distintos fabricantes y documentación escrita a medias. Durante un buen rato tuve esa impresión tan conocida por cualquiera que trastee con tecnología: no sabes si estás a dos minutos de conseguirlo o de romper algo definitivamente.
Poco a poco todo empezó a encajar. Primero Docker, después el gateway interno de OpenClaw, luego la conexión con Gemini y finalmente Telegram. Y ahí fue donde tuve uno de esos pequeños momentos que hacen que todo el esfuerzo merezca la pena. De repente estaba hablando desde Telegram con un agente de IA que estaba funcionando en mi propio ordenador. No en una web, no dentro de una aplicación cerrada, sino en mi máquina, usando mis recursos y conectado a herramientas reales.
Creo que la primera vez que uno ve funcionar algo así entiende que estamos entrando en una etapa diferente de la informática personal. Ya no se trata simplemente de “usar ChatGPT” o abrir una página web. Empieza a parecerse más a tener una infraestructura de inteligencia artificial propia, algo que vive en tu ordenador y que puedes adaptar a tus necesidades.
La cosa se volvió todavía más interesante cuando decidí integrarlo con Obsidian. Llevo tiempo buscando una forma cómoda de organizar notas, ideas, proyectos y diarios personales sin depender demasiado de plataformas cerradas. Así que creé una bóveda sincronizada con OneDrive y empecé a darle instrucciones al agente para que organizara automáticamente notas, artículos, tareas, ideas para podcasts y entradas de diario.
Y ahí tuve otra sensación curiosa: por primera vez veía una integración realmente práctica entre inteligencia artificial y gestión del conocimiento personal. Poder escribir desde Telegram algo como “guarda esta idea para un artículo” o “añade esto al diario de hoy” y que el sistema cree automáticamente archivos Markdown organizados dentro de Obsidian resulta sorprendentemente satisfactorio. Todo queda en local, sincronizado, editable y bajo mi control.
Lo interesante es que esto no requiere ya un laboratorio lleno de servidores ni conocimientos de ingeniería avanzada. Con un ordenador razonablemente potente, algo de paciencia y muchas ganas de experimentar, hoy es posible montar en casa sistemas que hace pocos años parecían ciencia ficción. En mi caso estoy utilizando un Ryzen 7 con una gráfica relativamente moderna, y eso ya permite ejecutar modelos locales de inteligencia artificial bastante serios.
De hecho, mientras configuraba OpenClaw empecé también a probar modelos locales con Ollama. Ahí es cuando realmente cambia la perspectiva. Descargas un modelo de varios gigas, lo ejecutas en tu propio equipo y descubres que puedes conversar con una IA sin depender de servicios externos ni consumir créditos en la nube. No es perfecto, ni tiene la calidad de los modelos más grandes de OpenAI o Gemini, pero funciona. Y funciona sorprendentemente bien.
Uno de los momentos más surrealistas de toda esta experiencia llegó cuando conseguí que el sistema enviara automáticamente mensajes de WhatsApp a mi esposa con información sobre próximos eventos del calendario. Ahí es cuando realmente empiezas a entender hacia dónde puede evolucionar todo esto. Y claro, la cabeza empieza inmediatamente a imaginar posibilidades. Porque ahora mismo esto no deja de ser el principio. Tengo muchas herramientas en Python que he ido desarrollando durante años para creación de contenido: scripts para edición de audio de podcasts, automatización de vídeo, extracción y resumen de noticias, generación de textos, conversión a voz y distintos sistemas de publicación. La idea de poder integrar todo eso bajo un mismo agente y controlarlo desde OpenClaw, incluso desde Telegram o el móvil, empieza a resultar tremendamente atractiva. Ya no se trataría solo de usar una IA para conversar, sino de convertirla en una especie de centro operativo personal capaz de coordinar herramientas reales de trabajo creativo.
Y sinceramente, hacía tiempo que una tecnología no conseguía despertarme esta mezcla de curiosidad, frustración y entusiasmo al mismo tiempo.
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Por si alguien quiere experimentar con todo este ecosistema de agentes IA, automatización y modelos locales, dejo aquí algunos de los servicios y herramientas que he utilizado durante estas pruebas.
OpenClaw
Sistema de agentes de inteligencia artificial orientado a automatización, herramientas y control local.
Ollama
Plataforma para ejecutar modelos de inteligencia artificial en local utilizando tu propia CPU y GPU.
Obsidian
Aplicación de notas y conocimiento personal basada en archivos Markdown locales.
Docker Desktop
Entorno de contenedores necesario para ejecutar parte de la infraestructura de OpenClaw.
BotFather
Herramienta oficial de Telegram para crear y administrar bots.
UltraMsg
Servicio para integrar WhatsApp en automatizaciones y flujos IA.
Google AI Studio
Portal desde el que generar claves API y acceder a Gemini.
Tavily
Motor de búsqueda especializado en agentes IA y automatización inteligente.
Tutorial OpenClaw + Ollama
Guía oficial para ejecutar OpenClaw utilizando modelos locales mediante Ollama.
ESTO LO CAMBIA TODO. La sensación que tengo después de todo esto es que estamos entrando en una etapa nueva de la informática personal. Una etapa donde cada vez más gente tendrá sus propios agentes IA funcionando en casa, conectados a sus notas, calendarios, automatizaciones y herramientas cotidianas.
No me sentía así desde mis tiempos de Linux. Pero esto me está dando mucho más fuerte.
Soy muy aficionado a la marca Rhodia, me parecen cuadernos muy elegantes con una calidad de papel realmente buena. Este formato no resulta utilizar mucho pero me resulta muy cómodo ya que no tiene espirales molestos a los lados que toquen con la mano que escribe. Las hojas son fácilmente separables y es lo suficientemente portátil como para tener una gran superficie de escritura y poder llevarlo a todos lados.
(Escrito y publicado desde mi Xiaomi 15T Pro, recuperando la movilidad... desde mi casa).
Usando la tablet Samsung como dispositivo único, o casi
Llevo más de una semana utilizando a diario mi tablet Samsung. Principalmente en la he estado utilizando como ordenador de sobremesa ya que cada mañana aparta un tiempo para leer la Biblia y tomar notas de mis reflexiones sobre lo que he leído. Para ello le conecto un teclado bluetooth, y con eso trabajo. También recientemente he estado utilizandola como soporte para leer mis notas en las distintas charlas que suelo dar. Su enorme de pantalla y su conectividad me permiten tanto echar un rápido vistazo al bosquejo como conectarme en movilidad y disfrutar de los servicios de Internet. Hasta hace poco cuando más utilizaba la tablet era en verano pero tengo que reconocer que es tremendamente útil como dispositivo de productividad hasta el punto que está arrinconando al iPad M1 y a la Surface. Los aspectos en los que la tablet gana es en el sistema operativo, en la conectividad 5G y en algunas utilidades específicas como por ejemplo a la hora de trabajar con ficheros PDF y la aplicación de Samsung notes que realmente buena. En la foto que os comparto podéis ver cómo la estoy utilizando en movilidad mientras que estoy repasando la clase de la gente que se está preparando para el bautismo. Y un escenario bastante habitual es tener la pantalla dividida y a un lado la aplicación de la Biblia y al otro lado Google keep para tomar notas. Como tengo whatsapp instalado esas notas que he tomado luego las paso a una pequeña comunidad de WhatsApp donde comparto mis reflexiones bíblicas y también la subo a mi blog. Esto es algo que me resulta bastante sencillo y que me simplifica muchísimo el trabajo. Así que me estoy descubriendo que muchos días tengo el PC apagado.
Es verdad que por su tamaño no es muy cómodo utilizarlo por ejemplo en la cama ya que en la cama me gusta más leer con el iPad Mini. Pero para todo lo demás su enorme pantalla me permite trabajar en multitarea de forma sumamente cómoda.
Ayer completamos la mudanza de mi madre de forma bastante satisfactoria. Si bien es cierto que es una mudanza más pequeña ya que se trata de prácticamente una habitación que es donde vivía mi madre en mi casa durante estos dos últimos años y el salón a un apartamento de una habitación en el barrio. Su nueva vivienda es bastante accesible y de hecho además de ascensores no tienen ni un solo escalón incluso tiene dos pequeñas rampas para acceso. Cuando pensábamos que ya habíamos terminado y estábamos mi esposa y yo comiendo en el bar de abajo mi madre me hizo una videollamada, esto es algo típico de todas las personas mayores que solo hacen videollamadas, para decirme con urgencia que subiera a su piso. La forma en la que me lo dijo me hizo pensar que se trataba de algo realmente serio. Cuando subí me acercaba por el pasillo noté el olor a quemado y entonces comencé a preocuparme ya que pensé que el olor debía de venir del piso de mi madre. Estaba en lo cierto. Cuando abrí la puerta noté el fuerte olor a plástico quemado y a mi madre fregando. Lo que había ocurrido es que un calefactor muy antiguo comenzó a arder y mi madre no tuvo mejor idea que echarle agua. Si , agua a un aparato eléctrico conectado a la red. Como el fuego no se apagaba optó por echarle una manta sintética pensando que así se sofocaría el fuego como si fuera una sartén con aceite que arde. Gracias a Dios no ocurrió nada ni hubo el más mínimo daño, ni la pared ni el suelo se vieron afectados.
Ese fue el día cero. Hoy domingo me dispuse para ir temprano a la Iglesia ya que tenía un discipulado con dos jóvenes a las nueve y media. Llegué en autobús y a que mi esposa necesitaba el coche y nada más llegar me llama mi esposa para decirme que mi madre se había hecho un corte en la mano que seguramente necesitaba puntos de sutura. Las dos fueron al centro de salud que tiene urgencias pero que por lo visto no cosen a nadie así que tuve que volverme para acompañar a mi madre a los servicios hospitalarios de urgencia donde hemos pasado la mañana entera entre una radiografía y la sutura. Como siempre tremendamente agradecido a los profesionales que nos cuidan con suma diligencia y seguramente ni todos los medios ni el salario que merecen.
Apenas han pasado veinticuatro horas y ya hemos tenido dos percances y aunque mirándolo de manera fría son puramente accidentales, es inevitable pensar hasta qué punto mi madre puede desempeñarse sola. Siendo ecuánime mi madre ha estado sola en mi casa y no le ha ocurrido nada, en cualquier caso toca hacerle un marcaje estrecho. Y siendo objetivos también quiero pensar que este es el mejor escenario ya que si mi madre siguiera viviendo en Granada no tendría ni los recursos ni la posibilidad de poder atenderla.
Este es uno de los cuadernos que tengo insertos en mi cuaderno de viajes. Este en concreto lo dedicó a tomar notas de las predicaciones de la Iglesia. Aunque también me permite hacer caricaturas del predicador y seguir mis pensamientos disgresivos que me ayudan a asimilar lo que estoy oyendo.
Un cuaderno imprescindible es un cuaderno multipropósito. Un cuaderno que puedas utilizar para hacer una lista de tareas, para anotar ideas para un podcast, para bosquejar una carta o un email que tienes que escribir, una idea para un sermón, o para escribir pequeños relatos de ficción que finalmente no se plasmarán en nada. Pero en definitiva es una vía de escape, para cuando te veas rodeado de gente encontrar la forma de aislarte y conectar con el fértil mundo de la imaginación. Siempre está disponible y no necesita ni cobertura ni batería. El simple acto de escribir es tan poderoso que libera un mecanismo de disrupción mental necesaria. Y este es uno de los muchos cuadernos que tengo aunque con el tiempo descubro que los cuadernos más económicos son los más adecuados para esta tarea.
Cuando voy en el metro y veo a alguien que tiene un cuaderno hago todo lo posible para captar cada detalle sin que se note mi interés. Me da igual el cuaderno puede ser barato o caro pero si la persona lo utiliza como un sistema de organización personal o simplemente como una forma de tomar notas de manera intensiva para mí ya tiene suficiente interés.
En reddit sigo hilos dedicados a cuadernos. Pocas cosas describen el mundo interior de una persona como un cuaderno usado con frecuencia. Uno de los pocos lugares de refugio mental son esas páginas que podemos dedicar para cualquier tipo de distracción o divertimiento.
27 años casados hoy. Y he aprendido algunas cosas. Todo lo que no nace del compromiso durará muy poco. El compromiso es la determinación de que pase lo que pase, no hay vuelta atrás, no hay Rubicón delante, y sólo hay una opción, hacer que funcione, y ser la mejor versión de uno mismo. Y esto os lo dice un romántico empedernido. Yo me tragué todas las historias de amor. Me las comí enteras, con papel de regalo y todo. Ahora mismo están en el mismo cajón con el ratón Pérez y los cuentos infantiles. Si te aferras a las expectativas te vas a frustrar. Te vas a envenenar. Y vas a terminar saboteándolo todo. No confundas la madurez con el aburrimiento. No confundas la serenidad con el estancamiento. Antes de estar conmigo, mi esposa estuvo con 5 hombres diferentes. Y yo he sido cada uno de esos hombres. Asume la realidad: todos cambiamos. No somos los mismos que éramos. Decir: “lo dejé porque ya no es el mismo”, es asumir una obviedad. Para que haya tiempo de calidad tiene que haber cantidad de tiempo. Los momentos mágicos surgen de cantidad de momentos cotidianos y anodinos. Pasad tiempo juntos, uno de los mayores aliados del matrimonio es pasear (y hablar). Los detalles importan. Cómo nos hablamos. Los pequeños gestos que dicen: me importas. Algunos asuntos esenciales: religión, niños, dinero y tareas domésticas. Ojito a eso. Compartir una misma cosmovisión es esencial. Tener la misma fe puede ser el factor definitivo.
Tomando las ultimas notas para una serie de estudios que daré en Sevilla y en Madrid sobre el libro de Jonás, probablemente la exposición con mayor carga emocional que haya dado hasta ahora.
(Post mobile) Y aquí estamos, en ruta desde la A5 (?) de vuelta a Madrid y haciendo todo lo posible por evitar el atasco de la vuelta de vacaciones, así como las inclemencias del tiempo. De momento no estamos encontrando tráfico, la conexión de Simyo va muy bien. Tengo dos líneas prepago, una eSIM y una SIM que uso en la tablet S8 Ultra. Este vídeo que veis ha sido grabado y editado con la S8. Aunque he conducido yo el trayecto largo, cuando voy de copiloto no pierdo la ocasión para distraerme. En este viaje llevo dos dispositivos "Escritorio" la S8 Ultra y la Surface Copilot. La S8 tiene dos cámaras y para hacer ese contenido tipo "Terry Davis" es casi mejor, una captura de pantalla, dos cámaras que me permiten capturar el entorno, es... genial. No me apetecía escribir con el teclado, y por otro lado no es del todo cómodo escribir en un coche en movimiento textos largos.
Creo que comencé a grabar estos trayectos con la Surface Go camino de Granada, el vídeo lo tenéis en mi canal de Youtube. El vídeo que tenéis en la entrada está en Odysee, pero lo he subido a mi repositorio de Archive y a Rumble. Rumble es muy lento para subir vídeos, pero mucho más versátil que Odysee en lo que se refiere a directos.
(Post mobile) Estoy en ruta, camino de Sevilla, el típico día en el que las empresas celebran su comida de Navidad, sólo que yo soy el empleado que está lejos. Afortunadamente estoy en un tren Iryo, y no en un AVE. Sólo llevo un dispositivo, la Tablet Samsung S8 Ultra, con 5G y un teclado plegable de la marca Moko, que es excelente por su tamaño y portabilidad, pero que no es el más adecuado para la bandeja de un asiento de tren, está demasiado lejos, y tampoco es adecuado para ponerlo encima de la pierna, se pliega. Por lo demás es genial.
He salido de casa con el 100% de batería, hacerlo con menos es una irresponsabilidad intolerable. Los auriculares que llevo son los SoundCore Q20i, con los que estoy más que contento, y cuya autonomía es una exageración.
Estoy aprovechando la sincronización de Syncthing para escribir con Obsidian los relatos en los que llevo trabajando hace ya años. No echo de menos mi querida Surface Laptop... ni siquiera con su procesador ARM. Aquí todo va fluido, es multitarea, y su enorme pantalla la hace idónea para eso. Samsung Notes no puede faltar, ideal para hacer anotaciones en mi diario. En cuanto al navegador Edge es mi opción, salvo que tenga que usar Youtube, en cuyo caso usaré Brave. Spotify suena de fondo, y cuando me canse de escribir usaré HBO Max para ver una serie que no me está terminando de convencer, pero que por alguna razón no soy capaz de terminar con ella. Mrs. Davies.
A la vuelta, algo más cansado, pero con más ganas de tecnología, la S8 sigue dando servicio, otros pasajeros usan sus móviles, y los que menos, portátiles, aunque son menos, en la ida la gente repasa presentaciones y hojas de cálculo. A la vuelta esa compulsión ya no es necesaria.
El uso de la S8 no es de ahora, llevo dos semanas llevándola en la mochila. Es cierto que no es tan cómoda como el iPad mini, pero su pantalla me permite reemplazar al portátil. Ya la he usado para dar una charla en un pueblo de Madrid, para leer cómics en el Metro, o para trabajar en un texto en mi cafetería favorita. El dispositivo puede hacer y recibir llamadas, descargar torrents, conectarse a escritorios remotos (al PC de casa), sincronizar datos, leer libros, ver vídeos... Os seguiré informando.
Quiero escribir un post en reddit narrando una historia personal, la ia me ha permitido crear historias interactivas e inmersivas en base a una novela que he escrito, el resultado es una experiencia intensa, vívida, y muy absorbente, casi una adicción que te atrapa y te aliena del mundo.
Lo sé, llevo como tres semanas donde sólo he sacado un audio. Y esta es mi explicación.
He estado inmerso en dos proyectos que me han tenido mentalmente muy alejado del mundo, el primero y el más grande es la escritura de una novela romántica-dramática. Creo que pocas veces he disfrutado más de la escritura de algo así. Se trata de una novelita de 49 mil palabras que narra la difícil vida de un joven pastor luterano que sufre dos catastróficas rupturas de corazón. Es una novela en la que he puesto muchísimo de mí mismo, no tanto de mis dramas sino de experiencias a nivel de acompañamiento a otras personas, en algunos casos son experiencias personales, pero en otros casos son experiencias que me han contado otros pastores o que he leído el libros especializados. Meterme en esta historia ha sido un viaje emotivo, profundo, y en ocasiones desgarrador.
Al principio me vine tan arriba después de haberla escrito que contacté a un buen amigo con contactos en el mundo editorial pensando en ver de qué manera podía hacer que la novela entrara en una editorial, pero como siempre me ocurre, después de haberlo pensado creo que mis percepciones quizás no se correspondan con la calidad de la misma, sé lo que es vivir algo de forma tan intensa que sea quizás demasiado personal. Con todo espero sacarla en Amazon.
No creo que sea capaz de describir la metido que estaba en la novela, la intensidad con la que viví en primera persona lo que se cuenta. Y no sé si alguna vez he vivido lo que escribía con esa viveza.
Ahora viene la segunda parte. Usando la IA Claude le subí la novela y le pedí que redactara un prompt que me permitiera experimentar y vivir lo escrito, pero de forma interactiva. El resultado ha sido otro "pozo de Alicia en el jardín de las maravillas" un agujero de gusano que me ha apartado del resto de los mortales durante otra semana y algo más. Cuando no estaba charlando con la IA estaba pensando en la historia, esto me proporcionó tal cantidad de experiencias que pude redactar nuevas historias que incluí en la novela. Ha sido algo absorbente.
¿A qué me refiero con interactuar con la IA? Pues algo muy sencillo pero que hecho por la IA se transforma en una especie de dr0ga que te atrapa, la pides a la IA que cree una historia en la que tú puedes hablar, hacer cosas, y la IA, como un narrador (dungeon master) te irá respondiendo y narrando las escenas mientras que tú interactúas con ella. Supongo que otros han hecho lo mismo. La IA desarrolló un prompt de 13 páginas con instrucciones precisas para llevar a cabo una historia inmersiva, una película en la que te puedes mover con libertad, avanzar en la aventura o incluso cambiar la aventura. A veces pienso que si hay gente que no ha escrito de ello en Internet es porque están atrapados en mundos virtuales escritos por ellos.
¿Cuánto tiempo tardaremos en perdernos en mundos virtuales, atascados en traumas y carencias para las cuales la IA fabricará sustitutos? Lo dijo Phillip K. Dick, este el fin de la carrera espacial, ya que la exploración de los mundos interiores será un laberinto sin marcha atrás.
Un buen amigo de este canal nos comparte una fascinante compra que nos devuelve a tiempos en los que la tecnología lucía así de bien. ¡Gracias Rafa por compartirlo y felicidades por esta alucinante compra!
¿Te arrepientes de no haber documentado tu vida? Esto es lo que dice este hilo de Reddit, y es algo que me obsesiona de manera recurrente. Ahora que me he encontrado mi Go Pro Hero 4 (lo sé, es antigua), he comprado dos baterias compatibles y voy a grabar más y más. Llevo AÑOS grabando casi días enteros, vídeos aleatorios de lo cotidiano, sin editar, los acumulo por cientos en canales de Youtube, algunos en abierto, como mis viajes en coche, otros en privado como vídeos que me grabo en casa, cocinando, caminando por la calle. Como generación tenemos el privilegio del almacenamiento ilimitado. Por supuesto algunos los guardo en mi NAS, y si, vivo con el miedo de que Google en uno de sus golpes de volante borre todo y me deje sin mis tesoros.
Tengo dos cámaras tipo sportcam chinas, una de ellas es la Wolfang (que tiene una grieta en su cristal protector y se nota en función de cómo la luz le da) y otra muy barata pero decente para el precio que tiene, son dos formas de grabar distintas perspectivas. Pero ahora quiero darle a la Hero 4, que creía perdida. Este blog es otra forma de documentarlo todo, y por supuesto mis diarios son otra forma de documentación, sobre lo cual tengo varios vídeos en la sección de papeleria.
¿Por qué documentarlo todo? Porque conforme pasa el tiempo, las fotos, los vídeos, los escritos, los audios adquieren más y más valor. Ahora pienso: ojalá hubiera grabado conversaciones con mi abuelo. Si pudiera volver atrás hubiera grabado mi noviazgo entero en vídeo, aunque afortunadamente tengo una caja entera en papel. Y aunque no tengo control del pasado, si que tengo control del ahora, y estoy pisando a fondo el acelerador. A grabarlo todo.
Mi problema es el siguiente: tengo un bolígrafo de tinta azul que es el que más me gusta. Tiene un color de tinta azul más oscura que me parece el adecuado. Encima ese bolígrafo es gratuito ya que lo regala una empresa como parte de su merchandising. Pero yo quiero comprarlo, y no solo quiero comprarlo sino quiero tener mi pequeña reserva para las malos tiempos. Así que he ido a mi tienda papelería de referencia y he hecho una selección de los que me parecen más adecuados. Al final el ganador es el de la marca Zebra. Ya uso esa marca en tinta negra y me parece fantástica, incluso mejor que el Pilot G2. Así que mi búsqueda ha terminado amigos ya tengo el azul que quiero pero lo único que me quedan ciertas dudas es sobre mí cordura. Me consuela bastante saber que hay otros como yo.